martes, 7 de abril de 2026

El jarocho. Una aproximación a la palabra y al personaje histórico - Parte V y final


Por Luis Villanueva


El Jarocho.
Origen y significado de la palabra.

    En la Parte IV de esta misma serie, se apuntó que posiblemente una de las primeras explicaciones sobre el significado de la palabra jarocho en la entonces Nueva España, la dio el oficial realista Modesto de la Torre en agosto de 1821: Jarocho, en Veracruz, es hombre del campo”.1 Por su parte, el también español Eugenio de Aviraneta, quizá haya sido el primero en dar una posible raíz a la palabra en 1825: ...y sus armas, que consisten en machetes, para su propia defensa ó para rozar las malezas en el monte, ó las Jaras, de donde deriba (sic) el nombre de Jarocho”,2 declaración esta última que ha perdurado hasta nuestros días. El siguiente en dar una razón, que a su vez respalda los dichos de Aviraneta, fue el francés Lucien Biert, que a mediados del siglo XIX escribió: “En estas expediciones, los conductores van armados con unas lanzas muy largas llamadas jarochas; de aquí el nombre familiar de jarochos que se les da en la meseta,...3 En otra parte de sus narraciones, este mismo autor aclara que era la gente de las zonas altas las que les nombraban de esa forma: “Nombre que dan los habitantes de las Tierras templadas á sus compatriotas de las Tierras calientes.4 No obstante, aun con estos antecedentes, el origen y significado de esta palabra aún presenta un origen incierto o descontextualizado. Curiosamente, aún siendo una palabra con orígenes en Oriente Medio y España, en los diversos diccionarios de la lengua castellana (incluyendo varios de la Real Academia Española), la entrada “jarocho(a)” no apareció hasta por lo menos 1847, específicamente en el Nuevo diccionario de la lengua castellana que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada, del publicado por la Academia Española, editado en París:

+JAROCHO, CHA. m. p. Méj. CAMPESINO, el que anda siempre en el campo. Aplíquese también a los mulatos y á todos los de raza africana.”5 6

    Obsérvese cómo la definición hace hincapié en la acepción de campesino, coincidiendo con de la Torre, así como su uso para identificar a los afroamericanos y afromestizos (situación que se abordó también en el capítulo anterior). Es de mencionar que para esos años esta palabra era usual en México, razón por la cual en el significado se indica su empleo en la provincia del país. En posteriores diccionarios de la lengua castellana, la entrada ”jarocho” aparecería y desaparecería hasta volverse una entrada habitual ya en a década de los sesenta del siglo XIX.

    Entre 1880 y 1883, en el Primer diccionario etimológico de a lengua española editado en Madrid, apareció la entrada Jarocho, mismo que variaba muy poco en su definición con la dada en 1847 en el diccionario de la lengua castellana:

Jarocho, cha. Masculino y femenino americano, CAMPESINO. Aplícase también á los mulatos y á todos los de raza africana.”7 

Pero sobre su origen etimológico nada se escribió. En 1885, el filólogo y maestro cubano, José Miguel Macías, en su libro: Elementos latinos del español,...señaló una posible raíz árabe en la palabra:

B – Mejicano, v. g.: jarocho, proced. del arábigo. Véase al final.8

    Al dirigirse el lector al final de esa página, se encuentra con una misiva dirigida al autor por el “Dr. Cárlos Hehnemann”, como respuesta a una duda que le planteó Macías sobre la etimología de la palabra “jarocho”, misma que por su interés reproduzco íntegramente respetando la ortografía con la que fue publicada:

   Apropósito del vocablo jarocho, escribí al ilustrado Dr. Carlos Hehnemann:” 

  “En contestación á la pregunta de Vd. Acerca de la procedencia de la palabra jarocho, apunto lo siguiente: Para más cerciorarme de que no procedía del nahuatl, ó mejicano, registré el Diccionario de Alonso Molina y el Catálogo Razonado de Eufemio Mendoza, y a posteriori tengo ya el convencimiento de que jarocho no se origina de ninguna voz azteca. Con objeto de averiguar que decían del término en cuestion los autores de la localidad, hojié, aunque infructuosamente, el Diccionario Geográfico é Histórico de Manuel Orozco y Berra , los Apuntes Históricos de Veracruz de Miguel Lerdo de Tejada, las Revoluciones del Estado de Veracruz de Manuel Rivera Cambas y algunos otros libros, cuyo relato omito en obsequio de la brevedad.”

    En vista de que nadie se ha ocupado sobre el particular, y contando anticipadamente con la benevolencia de vd., voy á exponer una explicacion á la que sólo doy el carácter de hipotética. Suponiendo que la diccion jarocho no haya experimentado adulteracion alguna, tiene que proceder forzosamente de una de estas dos dicciones arabescas: jara, especie de arbusto del Levante, la saeta, ó dardo, y por extension la vara á guizá de aguijon, y jaro, color rojizo, ó cárdeno, de la familia porcina. Es probable que la dicción jara [del arábigo cha'ra, mata, ó breña9] sea la raíz de jaracho, porque usándose por estas comarcas la jara en sustitucion del pial [peal] de los pueblos arribeños, nada más natural que el haber llamado jaro al que manejaba la jara; sin embargo, pudiera proceder de jaro, color, porque si bien es verdad que hoy se nombra jarocho al campesino, en un principio se aplicó exclusiva mente la voz como denominacion genérica de los mulatos, chinos, zambos, ó lobos, y demas individuos de las razas etiópica y americana con mezcla de la cancásica [caucásica] de Blumenbach. Ocho es en mi concepto una "desinencia" peyorativa, ó despectiva, al igual de la que se advierte en pinocho, carrocho, birlocho , etc., lo cual quiere decir, que no debe confundirse con la "terminacion" ocho de bizcocho, sancocho, etc., equivalente al octo latino, en que solo la o es la inflexion desinencial, como se advierte en cocto, ablativo singular de coctus, cocido."10

    Si bien el dr. Hehnemann aclara que su explicación etimológica es con carácter de hipotético, no deja se de ser interesante su planteamiento sobre el origen árabe de la palabra “jarocho”, algo que no había sido bosquejado con anterioridad. Con respecto a su análisis, en donde hipotetiza que el término pudo haber surgido bajo dos dicciones: “jara, saeta o dardo (del arábigo cha'ra, mata, ó breña) y jaro, color rojizo o cárdeno (amoratado), de la familia porcina...En un principio se aplicó exclusivamente la voz como denominacion genérica de los mulatos...”, la primera tendrían razón de ser en la península ibérica, lugar en donde posiblemente surgió la palabra; pero no así la segunda posibilidad en México, en donde los afromestizos empezaron a ser asociados con los jarochos hacia mediados del siglo XIX y no antes, cuando aún se resaltaba su origen andaluz y se relegaba a los afroamericanos a un segundo término como esclavos o ayudantes de aquellos en las faenas ganaderas. En cuanto a la primera vertiente, sí fue una realidad el uso de la jara como herramienta defensiva/ofensiva o laboral, lo que podría haber dado lugar al término jarocho, tal y como lo señalaron es sus escritos Aviraneta y Biert.

     Pero aún quedaría la duda con respecto a la terminación -ocho:

    ...en español hay muy pocas palabras que terminan con estas letras, principalmente en adjetivos calificativos y adjetivos numerales o en verbos cuyo infinitivo termine en '-ochar' y que estén conjugados en primera persona del singular del presente del indicativo o en tercera persona del singular del pretérito perfecto simple.11

    Por el momento, no he encontrado en documentos información alguna que respalde el uso despectivo o peyorativo que “desde su concepto” quiso darle Hehnemann y que con el devenir de los años permearía en otros autores.

La vertiente jara en la palabra jarocho

    En 1895 apareció en el Diccionario de mejicanismos una interesante definición y etimología de la palabra jarocho:

Jarocho (Ver.), s. Ranchero, hombre del campo. El término jarocho significa peludo, greñudo; de jara, pelo, greña.” 12

    El significado del término jarocho como peludo, greñudo, no dejó de causar sorpresa a este escribidor e historiadorcillo, pues por vez primera leía que la palabra estaba relacionada etimológicamente con el cabello. Pero el maestro de origen cubano y autor de ese diccionario, Félix Ramos y Duarte, no estaba errado. Según el Diccionario de la lengua española:

jara”

Del ár. Hisp. šá‘ra, y este del ár. Clás. ša‘rā' 'tierra llena de vegetación' “.13

    Palabra que a su vez evolucionó del árabe al español (pasando por su relación con el cabello), de la forma siguiente:

Etimología de JARA”

JARA”

    La etimología de jara, como viene en la DRAE, es el árabe andalusí šaˁrā:ˀ, que en principio era en árabe clásico una forma típica del femenino de ciertos adjetivos que hacen el masculino y el femenino frecuentemente usados para calificativos de color o características físicas. En este caso el adjetivo estaría formado sobre una raíz {šˁr} que es la que indica 'pelo' (shaˁr) y esto le daba al adjetivo šaˁ: el significado de 'velludo, peludo, hirsuta'. Luego pasó a denominarse así a la tierra cubierta de vegetación y de ahí fue que se dijo šaˁrā a los matorrales, las breñas, que en el clima mediterráneo de al-Andalus se caracterizan por el predominio de las jaras del género Cistus, por lo que se le llaman 'jarales', de donde se dijo en árabe andalusí šaˁ: o šaˁrà a las jaras por antonomasia y de ahí salió el arabismo del castellano antiguo xara, que en el español moderno se ortografía jara y que los castellanos han pronunciado con una j fricativa sorda uvular que se asemeja al fonema que en árabe se escribe con (/h/), pero el resto de los hispanoparlantes pronunciamos como fricativa sorda pospalatal y algunos, como los gaditanos y los cubanos con una h aspirada tan tenue que hay quien no la oye. Pero esta jara no tiene relación con Guadalajara ni con la palabra...que en árabe suena خراء" (kharaa')14 (excremento).

    La aclaración final abre la pauta par pensar que la explicación sobre la raíz y uso de la palabra que da el jurista e historiador Leonardo Pasquel, podría no ser del todo válida: “Jarocho viene de la voz árabe xara, que significa excremento y la interjección ¡so!” Y que, la voz jaro era aplicada por los españoles de Andalucía, a lo largo del virreinato, a los puercos, marranos o cochinos, y jarocho al porquerizo o cuidador de aquellos.15

    Sobre este último aspecto aspecto, el Dictionary of Arabic and Allied Loanword...(2008), señala lo siguiente:

    jará 'filth' (Anl.): considering its isolation and only recent documentation, this item appear to be a contemporary borrowing from Mor. xra < Cl.Ar. xarāˀ “excrement”, matched by And. xará which had Rom. reflexes in haragán, jaryéntarse and jaryénto, q.v. Therefore, the reappearance of a repressed Mudejar or Morisco item of taboo language in Cs. spelling cannot be altogether excluded.”16

 “jará 'inmundicia' (Anl. Árabe Andalusí): considerando su aislamiento y solo por documentación reciente, esta palabra parece ser un préstamo contemporáneo del Mor. (Marroquí) xra. < (proviene o deriva de) Cl.Ar. (Árabe Clásico) xarāˀ (xárya) 'excremento', coincidente con el And (Andaluz). xará el cual se reflejó en el Rom. (Romance) haragán, jaryéntarse (ser comido por gusanos) y jaryénto (comido por gusanos), q.v. ('quod vide', 'véase'). Por consiguiente, no se puede excluir por completo la reaparición de una palabra Mudéjar o Morisca reprimida por formar parte del lenguaje tabú en la ortografía Cs. (Castellana).”

 Por lo anterior, la explicación de Pasquel para el significado de xara no es la correcta, pues todo parece señalar que hay coincidencia entre las palabras xarāˀ (excremento) y xará (haragán), y que nada tienen que ver con el vocablo šaˁ: o šaˁ (xara), misma que derivó en jara.

    Por otra parte, en el mismo diccionario, la entrada jaro arrojó lo siguiente:

    “jaro (Cs.) “Red-haired”, jaro and der. Jaramendado and jaramandero “white spotted animal” (Sal.) and jaro “slovenly; dirty, saffron yellow” (Anl.): to judge by standard Cs., which appears to be semantically most conservative, this adjective is the backformed masc. of jara, < And. záˁra, fem. Of azˁár, of the same meaning...”17

    “jaro (Cs. - Castellano) “pelirrojo”, jaro y der. (derivado) Jaramendado y jaramandero, “animal manchado de blanco” (Sal. - Salamantino) y jarodesaliñado; sucio, amarillo azafrán” (Anl. Árabe Andalusí): juzgar por el Cs. (Castellano), el cual parece ser semánticamente más conservador, este adjetivo es la derivación regresiva masculina de jara, < And (que procede del Andalusí) záˁra, fem. (femenino) de azˁár, del mismo significado...”

      Y para el vocablo jarocho:

     jarocho: see farota and arocho.”

    “farota: see arocho.”

    arocho 'wild boar smaller and more ferocius than the average' (Anz. and Anl.) and (j)arocho 'small deer with antlers larger than usual; slovenly person' (Anl.): might derive from an allomorph *har(r)új (of the hypocoristic pettern {1a/u22ū3}, not documented in this particular case, but frecuently used in every Neo-Ar., dialect, on account of its expressiveness), of And. ḥárij ´wrathful´, from a root much used in that sense. The same etymon would befit Malagan jarocho ´curt or insolent person´. Anl. arocha 'nanny goat whose milk is solid', Leo. farocho ´bungled', and faro/ucho 'bungler' (with the der. faruchar 'to botch'), farota (Cs. and pt., prob. borrowed from Cs.) 'bad-tempered woman', Cs. feroche ´bad-tempered' contaminated by feroz 'ferocius',...”18

    jarocho: ver farota y arocho.”

    farota: ver arocho.”

    “arocho ´el jabato más pequeño y más feroz que el promedio´ (Anz. y Anl. - Árabe Andalusí y Andalusí) y (j)arocho “cervatillo con las astas más grandes de lo habitual; persona descuidada (Anl. - Árabe Andalusí): puede derivar de un alomorfo *har(r)új (de un patrón hipocorístico {1a/u22ū3}, no documentado en este caso en particular, pero frecuentemente usado en cada dialecto Neo-Ar [Neo-Árabe], por su expresividad), del And. (Andalusí) árij 'colerico', de una raíz más utilizada en ese sentido. La misma raíz podría corresponder al malagueño jarocho 'persona brusca o insolente'. Anl. (Andalusí) arocha 'cabra cuya leche está cuajada', Leo (Leonés). farocho ´arruinar' y faro/ucho 'inepto' (con el der. faruchar 'arruinar', farota (Cs. and pt., prob. - Castellano y Portugués probablemente compartido del Cs. - Castellano) 'mujer con mal carácter', Cs. - Castellano - feroche 'mal carácter' viciado con feroz'...“

  Con respecto a esto, considero poco probable (dentro de su contexto histórico), que la raíz farota (“mujer con mal carácter” o en otras versiones, “mujer descarada y sin juicio”19), explique la etimología del jarocho de la Tierra Caliente veracruzana. Esta etimología es la misma que utiliza la Academia Mexicana de la Lengua en su página web, en donde se retoma la entrada para jarocho, jarocha dada en el Diccionario breve de mexicanismos, por Guido Gómez de Silva:

jarocho, jarocha.”

(Por último del español provincial jarocho ‘persona de modales bruscos y algo insolentes’, que, igual que farota ‘mujer descarada’, viene del árabe jaruta ‘mujer charlatana’.) 1. adj. Perteneciente o relativo a Veracruz (municipio del estado del mismo nombre).”20

    En cambio, las etimología para “jarocho” de “persona brusca e insolente” o incluso el de “feroz” dado por el Dictionary of Arabic..., encaja bien con el uso que se le daba a ese vocablo en el México decimonónico, tal y como se lee en el siguiente ejemplo:

Antes de concluir excitan á las autoridades para que tomen en consideración los riesgos que corren los agricultores obligados a vivir entre esa raza inculta y feroz que llaman jarochos, y la necesidad de poner entre ellos jueces que los refrenen &c.21

    Otra vertiente más moderna, relaciona al vocablo “jarocho” con el idioma ruso, algo que solo agrego como referencia, pero que descarto debido a la nula influencia de aquél país en el territorio veracruzano. De cualquier forma, no deja de ser interesante la sugerencia:

    Esta palabra es una evidencia más de la insuficiente atención que se ha puesto a las influencias del idioma ruso en vocablos usados en América Latina a partir del siglo diecinueve. Jarocho es el resultado de las transliteraciones del equivalente ruso de bien y sus variantes bueno, buena: jarosh, jarosho, jaroshy. Ciertas semejanzas entre la alegría fiestera rusa y la veracruzana pudieron motivar expresiones aprobatorias de parte de los inmigrantes rusos y su contacto con la animada y risueña gente buena de la costa de Veracruz.22

    Durante 2023, el doctor en Historia Contemporánea, Raúl Romero Ramírez, documentó una idea sobre el origen de la palabra “jarocho”, basándose más en la toponimia que en la etimología. En el documento, después de justificar la importancia de Sevilla y Sanlúcar de Barrameda como puerto y antepuerto, respectivamente, en las rutas comerciales de y hacia América durante el siglo XVI, el investigador explica que hay semejanza orográfica entre la playa de la Jara (situada entre Sanlúcar y Chipiona, en la provincia de Cádiz, Andalucía; nombrada de ese modo debido a las plantas del género Cistus que brotan de manera silvestre), y las playas entre Veracruz y Antón Lizardo. Esto último incluye a la isla “Piedra de Salmedina”, frente a Chipiona y a la “isla de Salmedina”, situada en Antón Lizardo, que además de tener nombres semejantes, fueron usadas para el contrabando. Igualmente menciona que hay similitud entre las flores de las jaras, y las margaritas, también silvestres, que crecen en las mencionadas playas al sur de la ciudad de Veracruz.

    Con respecto a la palabra “jarocho”, Romero cita al historiador español Luis Benítez Carrasco: “Muchos de estos marineros a los que ´se las habían dado con queso´, llegados a bordo de sus naves al Puerto de San Juan de Ulúa, junto a la Villarica de la Veracruz en la Nueva España, cuando podían, desertaban, y siguiendo por las Barracas, hacia Antón Luzardo y Alvarado, se asentaban en aquellas playas, (…) y allí, ellos y sus descendientes, se llamaron a sí mismos con el paso del tiempo 'jarochos' como procedentes de la playa de La Jara en España (jareños) y también allí, tienen por patronas a la Virgen del Rosario y a la Virgen del Rocío”.23

     Romero también acota que

...el topónimo de 'jareño', aunque no de uso común en Sanlúcar de Barrameda o Chipiona sí se aplica entre los 'fuereños' para distinguirlos de las ciudades que los limitan de acuerdo a Manuel Jesús Parodi Álvarez, originario de Sanlúcar; tal como lo emplea Luis Benítez Carrasco.”24

    Y continúa:

    “La denominación toponímica “jarocho”, como 'jareño' no aparece escrito en ningún lugar en los siglos XVI y XVII. Pero esto es razonable pues no parece haber sido de mayor interés puesto que no se ligaban a estos grupos con alguna actividad económica en particular. Se sospecha que el topónimo pudo haber sido creado en esos siglos como una tradición oral devenida, o bien, de una minoría lugareña marginada, de los habitantes intramuros, o de los visitantes a esta región para distinguirlos. Así, “jareño” es una denominación para distinguirlos de los habitantes de Sanlúcar y Chipiona, y para “jarocho” la de los habitantes extramuros cercanos al puerto de Veracruz, ambos asociados a pícaros habitantes de las playas que viven 'de lo que haya'. Sin embargo, hacia el siglo XVIII, los 'jareños' ya se distinguen por actividades como la pesca y las faenas en los fondeaderos, mientras que los 'jarochos' se distinguen como pastores y cuidadores de ganado cabrío y vacuno,eso sí, sin perder ambos su esencia picaresca.”25

    A reserva de analizar el texto completo en un escrito posterior (la “sospecha” y el “pudo”, entre otros detalles, no dan mucho margen para la certeza), lo comparto como una referencia más para el posible origen de la palabra “jarocho”.

*****

    La palabra “jarocho” es un arabismo llevado a Nueva España desde la península ibérica, misma que fue evolucionando en su uso y significado desde su surgimiento y posteriormente, durante los años de la ocupación musulmana a España (711-1492); entendiéndose que para llegar al significado moderno de la palabra, tuvieron que pasar siglos de evolución lingüística, tiempo durante el cual la connotación fue dándose según el contexto de la época en que se usaba. Así, en el caso del vocablo jara, su significado hace un milenio no era el mismo al de hoy en día, olvidándose incluso su pronunciación, acepciones y usos originales. Por ejemplo, si actualmente se empleara esta voz para señalar a alguien peludo, velludo o hirsuto, no se entendería. ¿Es factible entonces emplear el significado de un vocablo durante su evolución, aunque sea posiblemente correcta su etimología, para explicar su uso contemporáneo? Pasquel así lo vio, pues señala una supuesta actividad porcina (por el color rojizo de alguna raza de cerdos, supongo) en Andalucía y “a lo largo del virreinato” como origen de la palabra jarocho, sin considerar que la raíz y significado dados por él fueron muy diferentes a los que la palabra tuvo cuando llegó a Nueva España. ¿Cuándo sucedió esto último? Es difícil de determinar; sin embargo, desde el año de 1726 el término jarocho apareció en un diccionario bilingüe editado en Londres (que no así en el habla diaria, donde su uso seguramente es más antiguo), para posteriormente ser llevada a Nueva España, en donde tomó relevancia con los insurgentes del centro del país durante la primera etapa de la guerra de independencia (1810-1811) y una década más tarde, ya en la etapa final de este mismo periodo (1821-1825), con los alzados de la Tierra Caliente a los alrededores de la amurallada Veracruz. En esos años jarocho tenía la acepción de “pastor” o “campesino” y por antonomasia, el de “ignorante”, significados que se usaron como sinónimos cuando los jarochos resaltaban militarmente, siendo esa última acepción la preferida entre los partidarios de la corona por su carácter despectivo. Definición que no era errada, a sabiendas que la palabra tuvo un significado en Málaga (región de Andalucía), para calificar como “descuidada, brusca o insolente” a cualquier persona, lo que parecería confirmar este significado y uso cotidiano de la mencionada palabra, por lo menos en la región Andaluza, antes de haber sido llevada a Nueva España, donde continuó con las acepciones de campesino e ignorante hasta finalizar el periodo novohispano. Luego, durante la etapa independiente, pero aun dentro del siglo XIX, la palabra continuó siendo utilizada (sin perder del todo su carácter peyorativo), como un sinónimo de “ranchero”. La atribución en el área veracruzana al uso de las jaras (f. Palo de punta aguzada y endurecido al fuego, que se emplea como arma arrojadiza, según la RAE), por el jarocho arriero de ganado y con cuya versión concuerdan tanto el Dr. Carlos Hehnemann (Ca. 1885) como el antropólogo Fernando Winfield (1971), este último explica que: “El término 'jarocho' proviene de jara en el sentido de saeta, flecha o lanza, llamándose antiguamente 'jarocha' a la vara o garrocha con que los arrieros puyaban a los animales, y jarochos a los que usaban este instrumento; y a los milicianos negros integrados en los cuerpos o compañías de lanceros que custodiaban las costas26

    Por mi parte, pienso que el término pudo haberse dado de una forma fortuita y afortunada a la vez, pues siendo la actividad económica principal entre los jarochos la ganadería y una costumbre entre ellos la de emplear las garrochas para arriar el ganado, aunado al recuerdo de los lanceros afroamericanos que estuvieron presentes en la Tierra Caliente desde finales del siglo XVI, influyeron en definitiva para hacer pensar que el nombre provino de su costumbre de usar las lanzas (jaras). Esto, independientemente del origen etimológico de la palabra y dejando por momentos de lado la acepción de “campesino” o “pastor” usados tanto en la Península Ibérica como en el virreinato a inicios del siglo XIX. Las narraciones de los viajeros, en donde describen el origen del vocablo por el uso de la mencionada herramienta o arma (las jarochas de Lucien Biert27) y cuya versión pudo haber sido dada a conocer por los jarochos mismos, hicieron el resto.

Fig. 1. Posible ruta etimológica de la palabra jarocho. 

______________

1 Claudia Guarisco, Un militar realista en la independencia de México, Madrid, Casa de Velázquez, 2021, pp. 109-110

2 Eugenio de Aviraneta é Ibargoyen, Mis memorias íntimas. 1825-1829, Méjico, Moderna Librería Religiosa de José L. Vallejo, 1906, p. 14

3 Lucien Biart, La Terre Chaude. Scènes de meurs mexicaines, Paris, G. Charpentier, Éditeur, 1879, p. 8

4 Ibídem

5 Vicente Salvá, Nuevo diccionario de la lengua castellana, París, Librería de don Vicente Salvá, 1847, p. 632

6 La abreviatura “m” significa “sustantivo masculino” y “p. Méj.”, “provincial de Méjico”. “La cruz (+) puesta al principio de un artículo denota que todo él se ha aumentado en la presente edición”.

7 Roque Bárcia, Primer diccionario etimológico de la lengua española. Tomo tercero, Madrid, Establecimiento tipográfico de Álvarez hermanos, 1880-1883, p. 235

8 José Miguel Macías, Elementos latinos del español, sinopsis de las lecciones dadas en la “clase de raíces” del colegio preparatorio de Veracruz, Veracruz, Tipografía Veracruzana, 1885, p. 254

9 El Primer diccionario general etimológico de la lengua española, confirma esta versión: “ETIMOLOGÍA. Árabe cha'ra <<mata ó breña,>> en Pedro Alcalá. La antigua forma xara hace evidente esta etimología, puesto que el cha se convierte en xa con suma frecuencia.“ Bárcia, op. cit., p. 233

10 Macías, op. cit., 13 “Jara”, en Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, consultada 17 de marzo de 2026, https://dle.rae.es/jara#MLlxGfip. 254-256

11 “50 ejemplos de palabras que terminan en -ocho”, en Enciclopedia de ejemploshttps://www.ejemplos.co/palabras-que-terminen-en-ocho/ (consultado el 16 de febrero de 2026)

12 Félix Ramos y Duarte, Diccionario de Mejicanismos, coleccion de locuciones i frases viciosas, con sus correspondientes criticas i correcciones fundadas en autoridades de la lengua; máximas, refranes, provincialismos i remoques populares de todos los Estados de la República Mejicana, Méjico, Imprenta de Eduardo Dublan, 1895, p. 320

13 “Jara”, en Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, consultada 17 de marzo de 2026, https://dle.rae.es/jara#MLlxGfi

15 “Nematatlín Jarocho”, en Universidad Veracruzana, consultada 28 de febrero de 2026, https://www.uv.mx/veracruz/nematatlin/2013/01/20/nematatlin-jarocho/

16 Federico Corriente, HdO. Dictionary of Arabic and Allied Loanwords Spanish, Portuguese, Catalan, Gallician and Kindred Dialects, The Netherlands, Brill, 2008, p. 338, 340

17 Corriente, op. cit., p. 339

18 Corriente, op. cit., p. 191

19 “JARA”, en DECEL. Diccionario Etimológico Castellano en Línea, etimologías.deChile,net, consultada 22 de febrero de 2026, https://etimologias.dechile.net/?jara

20 “jarocho, jarocha”, en Academia Mexicana de la Lengua, consultada el 22 de febrero de 2026, https://academia.org.mx/consultas/obras-de-consulta-en-linea/diccionario-breve-de-mexicanismos-de-guido-gomez-de-silva/item/jarocho-jarocha

21 Sin título, en Diario de Gobierno de la República Mexicana, 21 de mayo de 1842, p. 83

22 “JAROCHO”, en DECEL. Diccionario Etimológico Castellano en Línea, etimologías.deChile,net, consultada 22 de febrero de 2026, https://etimologias.dechile.net/?jarocho

23 Raúl Romero Ramírez, “Lo jarocho, un origen geográfico-sociocultural en la creación del imaginario popular sobre la América y el trasplante de España a la Nueva España”, en Armando Alonso Navarrete y Guadalupe Sánchez Álvarez (coord.), Memoria y patrimonio. Imágenes y representaciones desde México y El Caribe, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2023, p. 115

24 Ibídem.

25 Ibídem.

26 bídem.

27 ¿Sería factible que Biert, de origen francés, hubiera entendido “jarochas” en lugar de “garrochas”? La semejanza es insinuante, máxime que según el Diccionario del español de México, “garrocha s. f. Vara muy larga, generalmente con una punta de metal en uno de sus extremos, que se utiliza para arriar animales”.


FUENTES:

Bárcia, Roque, Primer diccionario etimológico de la lengua española. Tomo tercero, Madrid, Establecimiento tipográfico de Álvarez hermanos, 1880-1883, p. 235

Biart, Lucien, La Terre Chaude. Scènes de meurs mexicaines, Paris, G. Charpentier, Éditeur, 1879, p. 8

Corriente, FedericoHdO. Dictionary of Arabic and Allied Loanwords Spanish, Portuguese, Catalan, Gallician and Kindred Dialects, The Netherlands, Brill, 2008, p. 338, 340

De Aviraneta é Ibargoyen, Eugenio, Mis memorias íntimas. 1825-1829, Méjico, Moderna Librería Religiosa de José L. Vallejo, 1906, p. 14

Guarisco, Claudia, Un militar realista en la independencia de México, Madrid, Casa de Velázquez, 2021, pp. 109-110

Macías, José Miguel, Elementos latinos del español, sinopsis de las lecciones dadas en la “clase de raíces” del colegio preparatorio de Veracruz, Veracruz, Tipografía Veracruzana, 1885, p. 254

Ramos y Duarte, Félix, Diccionario de Mejicanismos, coleccion de locuciones i frases viciosas, con sus correspondientes criticas i correcciones fundadas en autoridades de la lengua; máximas, refranes, provincialismos i remoques populares de todos los Estados de la República Mejicana, Méjico, Imprenta de Eduardo Dublan, 1895, p. 320

Romero Ramírez, Raúl, “Lo jarocho, un origen geográfico-sociocultural en la creación del imaginario popular sobre la América y el trasplante de España a la Nueva España”, en Armando Alonso Navarrete y Guadalupe Sánchez Álvarez (coord.), Memoria y patrimonio. Imágenes y representaciones desde México y El Caribe, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2023, p. 115

Salvá, Vicente, Nuevo diccionario de la lengua castellana, París, Librería de don Vicente Salvá, 1847, p. 632